Su topónimo mas bien parece provenir de la aglutinación del latino “villa”, granja, hacienda de campo, y es también adjetivo latino alba, en sentido de blanco, o villa luminada. Otros piensan que puede provenir de “alp-“ o altura.

Si en el año 866 se repobló Saldaña no mucho después se hacía con Villalba por estar sus tierras ubicadas en la ribera del río Carrión, aunque se deshabitúa de nuevo ante los correrías por la zona de musulmanes y cristianos.

Navarro García aseguraba que Villalba ya existiría en época visigoda y más en la romana con el nombre de “Petra urca” por su aspecto peñascoso.

A mediados del siglo XIV, conforme al Libro Berceo de Behetrías, Villalba era una villa perteneciente a Guardo y era propia del famoso Garcilaso de la Vega y luego del poderoso Juan Alfonso de Alburquerque.

A finales del siglo XVI, Villalba era del obispado de León, arcedianazgo de Saldaña, disponía de una parroquia y 25 vecinos, más que Velilla del Río Carrión y Santibáñez, por ejemplo. Posteriormente Villalba pasó a los Mendiza y a los Duques del Infantado que lo serían también de otros pueblos cercanos.

A mediados del siglo XIX poseía Villalba 44 vecinos, un pósito, un batán varios molinos harineros, etc. Goza el pueblo de un buen parque cerca del río Carrión y conserva un exquisito trazado urbano.

Villalba de Gurdo disponía por los años medios del siglo XIX de 172 habitantes, en 1900 de 320, en 1930 de 362, de 1960 de 486 y en 2005 de 219